LA INTUICIÓN FEMENINA ES EL OLFATO ANIMAL QUE NOS RECUERDA NUESTRA SABIDURÍA ANCESTRAL

Escrito por el 05/08/2020

“Mijita hágale caso a esas mariposas que aletean en su estomago y escuche esa vocecita que le llega de la nada mientras se baña”.

Ay abuela tu tienes unas cosas, ¿cómo es eso de mariposas en mi barriga y voces, si cuando me baño estoy sola?

Y el tiempo pasa y terminas entendiendo a las abuelas con esa sabiduría que han tratado de transmitir y que nosotros como niños y jóvenes renegamos, bien porque no entendemos o porque menospreciamos la cháchara y el repite que repite de frases sin sentido ante una mente infantil.

“Escuche muchachita lo que le digo, los mensajes están por allí donde menos se lo imagina, a veces un mendigo en la calle que le pide o una brisa que le sopla fuerte en la mejilla”.

“Y en las noches mientras duermes y te asalten esos sueños que llaman pesadillas, recuerda tener papel y lápiz a la mano para que los anotes. No los vas a entender en el momento o quizás nunca los vas a entender, ¿pero sabes que los ángeles te hablan en sueños y a veces los locos en la calle también?

“No le tengas miedo a la oscuridad que las sombras te hablan”

¡Ay abuela la noche es oscura y en las sombras veo monstruos que me asustan!

“Téngale miedo a los vivos mijita que los muertos no hacen nada”

“Mire mi niña, quédese tranquila, escuche y vea bien que eso que le da miedo le esta hablando y le pide que haga algo. Quizá le pida que haga algo que no le gusta mucho. Entonces lea, estudie, busque información y haga algo con eso, que seguro le va a ayudar a usted misma y no solamente a usted sino a otros”.

Sabia mi abuela, esa que desde más allá de los tiempos ha comenzado a hablarme en sueños y en mis amaneceres madrugadores me ha despertado y me lleva de la mano ante un teclado y una pantalla a mover mis dedos para crear.

Sabia esa bisabuela, la partera que ayudó a otras a parir, sabia la otra bisa que con sus brazos arrugados y pellejos colgantes me abrazó en esas noches oscuras, sabia esa abuela que con su larga cabellera acariciaba mis cabellos y me daba carne desmechada, sabia esa abuela silenciosa que desde su mecedora me arrullaba y la mas sabia de todas, mi madre con su vientre, ese que habité durante nueve meses, esa que con su leche me nutrió y con su pecho me contuvo y me dio seguridad.

Mujeres poderosas, sabiduría ancestral que me habla y que he decidido por fin escuchar.

Mujeres sabias con olfato animal, sacerdotisas, emperatrices, matronas, justicia divina, el mundo, el vientre, las vasijas que contienen y dan la vida. La creación y la nutrición.

Mujeres amantes de esos hombres a quienes complacían y atendían sin reparos. Hombres que he aprendido a honrar, reconocer, respetar y amar, pues son los que proveen, acompañan, complacen, miman y tambien enseñan de esas sombras que a fin de cuentas todos tenemos.

Brujas con predicciones que se hicieron verdades. Esas son las raíces donde me anclo y me fundo para permitir que la corriente viaje y el rio siga su cauce.

En lo derecho lo femenino, ese hemisferio etéreo y secreto que nos habla. En lo izquierdo lo masculino que nos da el impulso y la fuerza. Hemisferios que afuera se cruzan y se invierten para que lo femenino sea lo izquierdo y lo masculino lo derecho. Hemisferios que tejen la matrix con sus mensajes encriptados y que desde la oscuridad o la luz se muestran y nos muestran los caminos que hemos de construir y transitar.

En silencios o con ruidos démosle rienda suelta a eso femenino, a ese bendito olfato animal, sabiduría ancestral que sabe de y justicia compasión; medicina del alma que sana, medicina que trasciende y danza a través de las vidas y de los vientres y úteros de cada mujer creadora, sanadora y dadora de vida.


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